La industria automotriz se dice lista para adecuarse al nuevo acuerdo regional. Mientras las armadoras apuestan a que podrán ajustarse rápidamente a los nuevos requerimientos de contenido regional y laborales, la Industria Nacional de Autopartes (INA) no prevé resentir la entrada en vigor del T-MEC este miércoles.

Las armadoras estadounidenses con presencia en México como General Motors y Ford estimaron que el mayor desafío se encontraría en el ajuste de las cadenas de suministro, especialmente en el caso del acero y el aluminio, que ahora tendría que comprarse en un 70% en la región, para lo cual llevaban más de un semestre trabajando, mientras que para el contenido laboral descartaron cualquier pormenor.

En tanto, firmas como las japonesas Toyota y Nissan, así como la alemana Volkswagen informaron que el contenido regional y laboral se ajustaría pronto, en buena medida por la presencia y desarrollo de productos desde hace tiempo en la región.

“Las empresas automotrices tendrán que adaptarse. El 45% de los vehículos tiene que fabricarse por empresas que paguen por lo menos 16 dólares por hora. Es difícil pensar que ensambladores ganarán ese salario, entonces las automotrices harán un modelo en que las partes de más valor como el motor, que representa gran parte del vehículo se va a fabricar en EU y ahí sí cumplen con ese requisito laboral”, pronosticó David Hurtado, vicepresidente de la Comisión de Comercio y Políticas de Inversión de la International Chamber of Commerce.

En tanto, para la INA las novedades vendrán en la manera en que puedan ayudar a las armadoras a cumplir con los nuevos requisitos de origen, que se elevaron de 62.5 a 75% para vehículos ligeros y de 60 a 70% para vehículos pesados.

“En nuestro caso no le vemos mayor problema, claro que deberemos tomar en cuenta mayores adquisiciones de materias primas y de empresas Tier 2 en Norteamérica en lugar de Europa o de Asia. De cualquier manera no es una condición que nos pudiera sacar de mercado”, comentó Óscar Albin, presidente de INA.

“Creemos que hay todavía una gran oportunidad de incorporar componentes sobre todo en los automóviles de marca europea o asiática ya que los tradicionales americanos tienen el T-MEC casi totalmente cumplido”.

Detalló que la industria de autopartes podrá apoyar a sus clientes (las armadoras de automóviles) con la mayor presencia de materiales comprados en Norteamérica, especialmente en el tema de contenido laboral o en cuanto a los metales.

“Desde una operación de México en componentes hechos en México se podrán transferir todos esos materiales o materias primas que traje de EU y Canadá para manufacturar el producto que les vendo. (…) Nosotros ya estamos haciendo las partes ya con los contenidos que se requieren”, ejemplificó.

En 2019, el valor de las exportaciones del ramo superó los 99 mil millones de dólares, de los cuales el 80% fueron a Estados Unidos y Canadá.

Buscarán ‘prórroga’ al T-MEC

Desde la Asociación Mexicana de la Industria Automotriz (AMIA), tanto su expresidente como su actual titular vaticinaron que la mayoría de las armadoras en el país solicitarían el llamado “Régimen Alternativo de Transición”, con el fin de extender los plazos para el cumplimiento de los requisitos para obtener los beneficios arancelarios del T-MEC.

En junio, Eduardo Solís, exdirigente de la asociación, estimó que menos del 30% de las armadoras estarían en condiciones para cumplir los nuevos requerimientos de origen del acuerdo a su entrada en vigor.

En el mismo sentido, Fausto Cuevas, actual presidente de AMIA, adelantó que prácticamente todas las armadoras solicitarían este régimen para alguno de sus productos.

Forbes solicitó a la Secretaría de Economía información respecto a estas solicitudes, pero hasta este momento la dependencia dijo no contar con tales datos.

Sobre la sustitución de proveedores para ajustarse a las nuevas normas, Albin destacó que esta se dará para los nuevos modelos que comiencen a fabricarse, pues la planeación de las líneas que siguen en el mercado ya está hecha y probada, por lo que es muy difícil su reemplazo.

“Si un automóvil coreano tiene cinturones de seguridad traídos de Corea, no porque el T-MEC arranque mañana los va a empezar a comprar en Norteamérica. Los nuevos componentes que se van a incorporar, llegarán a los vehículos que sustituirán a los actuales. Las armadoras no tienen capacidad de volver a probar componentes que ya fueron aprobados hace años”, explicó.

También pronosticó que la llegada de nuevas empresas y el crecimiento de la producción de nuevos componentes en la región demoraría por lo menos 3 años, o por más pronto, al año siguiente si se planeó desde 2019.