El 2020 será un “año difícil” para la industria automotriz porque en enero se confirmó la situación de crisis que enfrenta el sector, con una caída en la producción de 4.0 por ciento, en la exportación de 5.8 por ciento y en ventas una baja de 6.0 por ciento en relación con el primer mes de 2019.

En conferencia de prensa, el director general de la Asociación Mexicana de Distribuidores Automotores (AMDA), Guillermo Rosales, expuso que en el mercado interno se mantiene la tendencia a la baja de los últimos 32 meses, esto desde julio de 2017 hasta este enero de 2020; “hay una caída permanente y confirma la situación de crisis del mercado interno automotor”.

Dijo que la baja es generalizada, en especial en los vehículos con mayores volúmenes, como son los autos subcompactos con una contracción de 11.6 por ciento, los compactos con una baja de 6.0 por ciento, los deportivos con una caída de 5.9 por ciento, los camiones de usos múltiples retroceden 2.3 por ciento y los camiones pesados con una pérdida de 6.0 por ciento.

En contraste, los autos de lujo y los camiones ligeros registraron un aumento de 2.6 y 0.3 por ciento, respectivamente.

Destacó que durante el año pasado 790 mil 823 automotores nuevos se colocaron mediante alguna de las tres opciones de crédito disponibles en el mercado mexicano, 80 mil 501 menos en comparación al mismo lapso enero-diciembre de 2018, lo que representó una baja de 9.2 por ciento.

Estos resultados, explicó, “reafirman la perspectiva negativa del año 2020 y por ello prevé que este año las ventas alcancen un millón 272 mil unidades, una caída de alrededor de 4.0 por ciento, esto sujeto a que se mantengan las condiciones económicas y expectativas actuales”.

Con el dato de enero, la industria llegó a un millón 311 mil unidades comercializadas a lo largo de 12 meses, donde la tendencia negativa se mantiene y no hay visos de entrar a una fase de estabilidad, y con ello se acerca a tener un cuarto año consecutivo de retroceso en el mercado mexicano.

Explicó que este resultado negativo es resultado es la disminución de la confianza del consumidor y aun cuando la perspectiva para adquirir bienes duraderos, como coches, mejora a futuro, la realidad es que “nos encontramos en el peor momento del mercado automotor”.

Para Rosales, la caída podría ser aún más profunda “ante el impacto por factores de carácter externos en la marcha de la economía, como lo es la crisis que enfrenta el mundo con la presencia del coronavirus, que de acuerdo con los reportes de la Organización Mundial de la Salud (OMS) no existe un avance en el control de la enfermedad y por lo tanto aún no se puede dimensionar el impacto económico en el mundo”.

Reconoció que la enfermedad ya afecta a las materias primas, como el petróleo, y todo ello está relacionado con la economía mexicana, además se suma al mal año que tuvo el mercado automotor chino en 2019, que este 2020 enfrentará de igual manera un entorno complicado y más aún por la presencia de la epidemia.

“No podemos dejar de lado que es la segunda economía del mundo y el principal productor de bienes intermedios de materia primas y de manufacturas, por lo que se mantendrán atentos en el impacto en la economía mexicana sin desdeñar lo que pudiera afectar la llegada de esta enfermedad en el país”.

Respecto a la inminente entrada en vigor del Acuerdo entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), Guillermo Rosales estimó que el acuerdo elimina la incertidumbre en las inversiones y ello es un factor positivo, porque podría darse un repunte en el mercado de autopartes.

 

En el caso del cumplimiento de las reglas de origen que exige el acuerdo, “deberíamos tener un acompañamiento para aprovechar las oportunidades”, añadió.